sábado, 20 de febrero de 2010

Viaje a donde sí se habla leonés (I) DIARIO DE LEÓN

Viaje a donde sí se habla leonés

Cabrera (Cabreira), primera estación de un recorrido por el León que aún conserva, de modo espontáneo, su romance autóctono

15/02/2010 Emilio Gancedo Fernández/ Jonatan Rodríguez Bayo

Durante estos últimos meses, y por razones que, la mayor parte de las veces, muy poco tienen que ver con la filología y sí mucho con la política, el tema del leonés ha sido llevado de un lado para otro, como en volandas, entre despachos políticos y titulares de prensa. Y por eso la pregunta que se impone ahora es la siguiente: ¿No sería buena cosa acudir a las -ya escasas- zonas en las que aún se habla para ver qué es y cómo es esta lengua? El Diario inicia aquí una miniserie de reportajes que se adentra, pues, en los lugares en los que sí se «fala». El primero: La Cabrera/Lla Cabreira.

-¿Quéi tal?

-Home... ¡menos mal que se te vei el pelu!

Esto es la Cabrera, concretamente, el pueblo de La Baña. La Cabrera es una comarca de unos 900 kilómetros cuadrados ubicada en el extremo suroccidental de la provincia de León, colindante con Orense y con Zamora. Tradicionalmente se ha venido dividiendo en Cabrera Alta (que corresponde con la cuenca alta del río Eria, es decir, el municipio de Truchas); y la Cabrera Baja (valle del río Cabrera con sus afluentes, equivalente a los municipios de Benuza, Encinedo y Castrillo de Cabrera). En tiempos del Reino de León, la comarca se subdividía en tres entidades jurídicas de sugestivo nombre: Ribeira (Ribera), Llouxada (Losada) y Cabreira (Cabrera), también llamada Merindad de Peñarramiro.

La Cabrera es un territorio muy montañoso, está inscrito en pleno macizo galaico-leonés y lo enmarcan cumbres que rozan los 2.200 metros (Teleno, 2.188 metros; Peña Trevinca, 2.127; Las Portillinas, 1.956, El Morredero, 1.762...). El paisaje enlaza lo atlántico con lo interior y, pese a su gran riqueza natural, hecha de pastos, brezales, robledales y bosques de ribera, resulta de escasa rentabilidad agrícola, por lo que los cultivos de subsistencia y la diversificación componían, hasta los años setenta del pasado siglo, una presencia humana que siempre consideró muy dura la supervivencia en estos valles. El gran aislamiento geográfico y la lejanía con respecto a las grandes vías de comunicación hizo el resto, creando el mito -y el tópico- de la Cabrera como lugar apartado y atrasado (no en vano, Ramón Carnicer llamó «Donde las Hurdes se llaman Cabrera» a la obra que recoge su viaje por la comarca, editado en 1970). El centeno, las huertas, una ganadería de vacas, ovejas y cabras y hasta viñas en las laderas soleadas era el panorama que tradicionalmente podía verse aquí hasta que la despoblación, como en tantos otros lugares, vació estos pueblos, algunos de ellos casi por completo.

-¿Fuste güei a trabayá?

-Nu... ando un poucu malu... y amás güei nu yía día d'andá pulla caleya...

Es decir, que «hoy no es día de andar por la calle», responde un paisano de La Baña a la respuesta de si fue hoy a trabajar. Las canteras de pizarra que se establecieron, sobre todo en esta localidad, han supuesto una amplia fuente de trabajo y casi el único sustituto -junto al muy incipiente turismo rural- a unas agricultura y ganadería ya meramente testimoniales. La contrapartida viene dada por la vista de laderas enteras cubiertas de restos y escombros procedentes de la extracción, tratamiento y laminado de una pizarra que, mayoritariamente, servirá para techar casas y edificios de Centroeuropa. Gallegos, portugueses, zamoranos y leoneses, y gentes de muchas otras procedencias trabajan en alrededor de catorce explotaciones. La Cabrera, junto con las comarcas vecinas de El Bierzo y la gallega de Valdeorras, conforma el primer productor de pizarra a nivel mundial.

-¿Cúmo van los tous rapaces?

-Bien, están agora ñu colexiu, ña escuela.

Cerca de donde dos vecinos se preguntan por el trabajo, una señora le pregunta a otra por cómo marchan sus hijos. En la Cabrera se habla cabreirés. Y las gentes de estos pueblos mantienen posiciones un poco ambivalentes con respecto a su habla propia. Para unos es algo tan exclusivamente diferente y propio de cada lugar que hasta llega a recibir sólo nombres locales (en La Baña, uno de los lugares donde mejor se conserva, dicen que hablan bañés); otros, en cambio, lo explican como si fuera una mezcla de gallego y castellano, incluso «hablar mal», «hablar de pueblo» o «como antes», y le aplican nombres despectivos como «chapurriáu» o «falotas».

Pero el cabreirés no es, en realidad, ninguna mixtura de lenguas ni ningún síntoma de ignorancia. Más bien al contrario. El cabreirés es, sencillamente, leonés; y la Cabrera es una de las dos comarcas de la provincia donde mejor se conserva, por no decir que es una de las dos comarcas (la otra sería el Alto Sil), donde el leonés sigue estando vivo socialmente, donde puede oírse en la calle.

-Fuei al médicu ayeri, y yía un médicu buenu...

-Pues you ando mala d'esta pierna...

-Pa qu'andará una pulla vida, pueis namás que pa sufrir. ¡Ay Señor, cuando t'alcurdarás de mí!

Sin embargo, el cabreirés, el leonés de la Cabrera, a pesar de seguir vivo, está completamente ausente de la vida oficial e institucional. Desde el hecho de que algún presidente de junta vecinal ha querido desterrar la lengua hasta del callejero (castellanizando «Eras» por «Eiras», por ejemplo) hasta su inexistencia en espacios culturales de la comarca (casas de cultura, Museo de la Cabrera en Encinedo); ni documentos oficiales, ni clases optativas en la escuela, ni cursos, ni talleres... en ese sentido, nada de nada. Es célebre la anécdota del niño que, en clase, no entendía por qué el dibujo de ese animal nocturno que ulula aparecía al lado de la letra «L». Para él, ese ave se llama «curuxa» (la coruja de otras zonas de León) y nunca había oído lo de «lechuza».

Es decir, que el cabreirés, el leonés de esta comarca, es una verdadera joya lingüística, un tipo de patrimonio que sumar a los valores naturales, a la música (gaita de fole, y chifla y tamborín, ambos conjuntos instrumentales conviven en armonía aquí), a la arquitectura tradicional (las sugerentes casas de patín, corredor cerrado, piedra y losa, llouxa, que, inexplicablemente, están siendo destruidas y sustituidas por extraños chalets impersonales y desnaturalizados) y a las costumbres ancestrales, pero que, a diferencia de estos otros, aún no se sabe cómo dar a conocer, cómo poner en valor. Se han escrito libros (la traducción del Principito, el clásico de Saint-Exupéry, «El Prencipicu»), diccionarios (el Vocabulario de La Baña) o la nueva literatura de ficción basada en gran parte en esta variante («Epífora», «Breve hestoria d'un gamusinu», de Xosepe Vega) que se suman a los clásicos (la novela costumbrista «Entre brumas», de José Aragón, con abundantes pasajes en cabreirés) o el técnico «El habla de la Cabrera Alta» de Concha Casado... y, no obstante, todavía no se ha impuesto con plena convicción la verdad, el hecho de que falar cabreirés constituye uno de los más originales, importantes y decisivos valores sociales y culturales de esta comarca, ya que proporciona una insustituible información sobre la evolución del latín al romance, además de ser vehículo de expresión de una comunidad humana concreta que en sólo sobre el orgullo de su pasado, raíces y tradiciones, puede construir un futuro pleno y verdaderamente consciente de su lugar en el mundo.

Y con eso, «buenas ñueites, y cun un burru t´acoches siete ñueites».

miércoles, 17 de febrero de 2010

Oria de Rueda en La Opinión de Zamora

uan Andrés Oria de Rueda

«Sigo las bases tradicionales de las ´llogas´»

«Para mí el leonés posee una magia que emociona y las expresiones más bonitas son las que se utilizan para hablar de las plantas y las setas»

08:33
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NATALIA SÁNCHEZ Juan Andrés Oria se ha convertido en la primera persona que publica un texto de poesía escrito en carballés.


-¿Cómo fue su primer contacto con esta lengua?


-Hace 30 años, cuando estudiaba en Madrid, viajé en verano a las comarcas occidentales de Zamora y de León para recopilar nombres populares de plantas y animales y me di cuenta de que muchas personas mayores hablaban de modo muy difícil de entender. Al escucharles decir «fa calor y fa calore», hace calor, yo, incauto, les pregunté que si habían vivido o estado en Cataluña, donde dicen también «fa calor», pero realmente hablaban en leonés y percibí que su lengua no tenía ningún aprecio social. Con frecuencia al estar con estas personas me di cuenta de que sus hijos les decían que no hablasen mal.


-Y, ¿cómo comenzó a escribir poesía en carballés?


-Mis antepasados ya escribían poesía. Me gusta mucho la naturaleza y mis versos se centran en la naturaleza de la comarca de la Carballeda, desde el Río Negro a los cucurriles. He desarrollado los poemas siguiendo las bases tradicionales de las «llogas» que todavía se utilizan. De esta manera se publican frases tradicionales tal cual y como se dice. En este libro incluyo poemas escritos hace más de una década que reflejan mi inquietud por lo que nos rodea. Desde mi punto de vista hasta una humilde seta tiene algo bello que contarnos. Tenemos que aceptar la belleza de lo que tenemos en la naturaleza.


-Alude a que emplea expresiones típicas de la Carballeda, ¿cuáles les han sorprendido más?


-Las más bonitas son las que se usan para hablar la salida de las setas o las plantas, como «Cucurril cucurrileiru, ónde está el tou cumpaneiru» o las muchas que emplean los apicultores para tranquilizar a las abejas, como «Pos pos pos pos, el trebu pa lus santus, el miel pa nos». De hecho, en el libro «Llogas carbayesas» el lector puede encontrar numerosas construcciones propias y otras muchas comunes al sanabrés, alistano, cabreirés o cepedano. Cada una de ellas provoca una serie de sensaciones. Para mí el leonés posee una magia especial que emociona profundamente.


-¿Qué le impulsó a publicar estas poesías?


-Ya había incluido alguna en mis libros sobre árboles y gustaron a la gente, lo que me hizo plantearme su divulgación. Algunas de las poesías han aparecido en la revista de «Furmientu», cuyos lectores las acogieron bien, lo que me sorprendió.


-¿Costó lograr que finalmente viera la luz el libro?


-Lo edita una empresa de León y reconozco que ha sido fácil en unos tiempos en los que los autores tienen que optar por la autoedición. Igual que hay planes de recuperación de plantas o del águila imperial también debemos de proteger nuestra cultura.


-Qué opinión tiene sobre la situación del asturleonés en la provincia?


-Creo que las comarcas rurales zamoranas, sobre todo las occidentales, han sufrido una despoblación muy grande desde hace unos sesenta años. Un problema grave ha sido y sigue siendo el enorme desprestigio general de la vida rural y de la cultura tradicional frente a la urbana. Considero que desde las escuelas los maestros, a veces, han imbuido un sentimiento de inferioridad tan negativo que se ha forzado a la emigración a muchos que deseaban quedarse en su tierra. El desprestigio de la lengua es un ejemplo de todo esto. No obstante hay miles de personas de mediana edad que hablaron sanabrés, carballés, alistano?..aunque no lo utilizan actualmente por vergüenza. En la actualidad hay muchos jóvenes que muestran gran interés por recuperar la lengua asturleonesa de su tierra, sobre todo, los zamoranos de la diáspora que se apenan de que su cultura propia se extinga y quieren ponerse manos a la obra. Buena muestra es que ya tenemos jóvenes autores zamoranos que escriben habitualmente así como una demanda y oferta de literatura asturleonesa en las librerías.


Burgos, 1960


Hijo de zamoranos. Siempre que puede retorna a la localidad de Espadañero, donde posee unas colmenas, porque le gusta mucho la naturaleza de la zona «a veces infravalorada», sostiene. Es doctor Ingeniero de Montes por la Universidad Politécnica de Madrid. Desde el año 1990 es profesor de Botánica forestal y Micología en la Universidad de Valladolid. Director de la Cátedra de Micología de dicho centro universitario. Ha publicado doce libros, como «Árboles y arbustos de Castilla y León», «Los bosques de Castilla y León», «Hongos y setas, tesoro de nuestros montes», así como más de centenar de artículos científicos.

lunes, 15 de febrero de 2010

El Procurador del Común pide una iniciativa legislativa para regular el leonés


Quiere que se regule de forma específica su protección uso

Así lo establece el Estatuto de Autonomía de Castilla y León

Noticia aparecida en ELMUNDO.es (14/02/2010)

El Procurador del Común de Castilla y León, Javier Amoedo Conde, ha pedido a la Junta de Castilla y León que impulse una iniciativa legislativa para regular de forma específica la protección y el uso del leonés, tal como establece el Estatuto de Autonomía de Castilla y León.

Esta petición la ha realizado después de más de dos años aprobada la modificación de dicho Estatuto y a raíz de una queja presentada por un colectivo de Zamora en marzo de 2009, que protestaba porque la Junta había omitido cualquier tipo de actuación para regular la protección, uso y promoción del leonés, según han informado fuentes del Procurador.

Resulta que el artículo 5.2 del Estatuto de Autonomía establece que el leonés debe ser objeto de una protección específica por parte de las instituciones por su particular valor dentro del patrimonio lingüístico de la Comunidad y, según protestó por entonces el colectivo de Zamora, la Junta lo había incumplido.

Tras recabar la información solicitada, el Procurador ha reconocido que se han adoptado algunas medidas que evidencian el interés de la Administración autonómica por el interés patrimonial del leonés pero las ve insuficientes.

Así ha mencionado la enseñanza de este dialecto como actividad extraescolar, de forma voluntaria y sin valor académico, en lo centros docentes dependientes de la Consejería de Educación; así como los simposios sobre el leonés, con especialistas en la materia, que se han organizado.

Sin embargo, ha advertido de que este tipo de acciones que contribuyen a la protección del leonés y que puede ser útiles para establecer en los términos en los que ha de ser regulada dicha protección, deben estar seguidas por el cumplimiento del mandato incorporado en la redacción del actual Estatuto de Castilla y León.

Por ello, el procurador se ha dirigido a la Consejería de Educación y también a la de Cultura para recordarles que el artículo 5.2. del Estatuto de Autonomía obliga a dictar una regulación específica para la protección uso y promoción del leonés y han pasado más de dos años y aún no se ha hecho.

Por este motivo, les ha pedido que impulsen una iniciativa legislativa para dar cumplimiento al Estatuto.

El colectivo zamorano en su queja alegó que la promoción del leonés alude a un conjunto de actividades e iniciativas, que como mínimo tendrían que implicar el establecimiento del leonés como materia de enseñanza optativa en centros de enseñanza no universitaria, en las zonas donde esta lengua se mantiene aunque sea de forma precaria.

viernes, 5 de febrero de 2010

Llogas carbayesas y El Prencipicu a la venta en Zamora

Ya están disponibles en la librería Semuret de la capital las últimas novedades editoriales en leonés: Llogas carbayesas de Juan Andrés Oria de Rueda, primer poemario publicado por un zamorano en esta lengua, y la versión de El Principito realizada por los jovenes estudiantes del Aula de Cultura Cabreiresa.







viernes, 29 de enero de 2010

Entrevista a Oria de Rueda (Diario de León)

ENTREVISTA | JUAN ANDRÉS ORIA DE RUEDA SALGUEIRO | BOTÁNICO Y ESCRITOR

«El leonés posee una magia que emociona profundamente»

Ya está en las librerías el poemario «Llogas carbayesas»

29/01/2010 E. Gancedo | León


El autor, en plena comarca zamorana de la Carballeda. Al fondo, el Castro de Otero de Centenos.

Profesor de Botánica Forestal y Micología, y director de la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, autor de 12 libros y 100 artículos científicos, su nueva obra,Llogas carbayesas (ed. Filandón), es diferente y especial, pues está en una lengua oculta que poco a poco empieza a salir a la luz: el leonés.

-¿Qué supone para usted ser el primer zamorano en publicar un poemario en asturleonés?

-Supone la emoción de poder contribuir al enaltecimiento de una lengua que ha estado proscrita, ridiculizada y ninguneada. Por parte de mi madre procedo de las comarcas occidentales de Zamora aunque, como muchas personas, he vivido en Madrid y otras provincias.

-¿Cómo se gestaron estas «Llogas carbayesas»?

-Mis familiares y antepasados zamoranos (los de apellido Salgueiro) ya componían poemas. Lasllogas beben de la tradición oral de La Carballeda, donde la relación del hombre con la naturaleza se expresa en poesías sencillas que muestran un emocionado cariño por la tierra. Están impregnadas de la añoranza del zamorano que desde hace siglos se ve obligado a viajar muy lejos para vender lienzos o trabajar.

-¿Cómo fue su primer contacto con el leonés?

-Hace 30 años, cuando estudiaba en Madrid, viajé en verano a Zamora y León para recopilar nombres populares de plantas y animales (que me parecieron rarísimos pero apasionantes), y me dí cuenta de que muchas personas mayores hablaban de modo muy difícil de entender. Al escucharles decir fa calore (hace calor) yo, incauto estudiante, les preguntaba que si habían vivido o estado en Cataluña. Luego me dí cuenta de que no hablaban catalán sino leonés y que su lengua no tenía ningún aprecio social, al contrario, con frecuencia, al estar con estas personas, venían sus hijos para impedir que hablase con ellos. Se quejaban de que sus padres «hablaban mal», «como antes», «en cazurro», «tenían Alzheimer», etc.

-Usted es un muy reconocido botánico... ¿cómo ha influido el conocimiento de los nombres populares del mundo vegetal en su labor poética?

-La conservación de la flora amenazada está muy unida a los usos tradicionales del paisaje. Cuando se ama realmente la naturaleza se aprecia también la tradición cultural y rural. Cada nombre de árbol, planta o seta, sobre todo de las especies más humildes, resulta entrañable, con una historia y un alma propia. De igual manera que se desarrollan planes de recuperación de plantas y animales amenazados habría que exigir la conservación y recuperación del leonés. Resulta además una exigencia del estatuto de autonomía.

-¿Cómo ve hoy La Carballeda en lo social y lo lingüístico?

-La Carballeda ha sufrido una despoblación muy grande desde hace unos 60 años. Un problema grave de fondo ha sido y sigue siendo el enorme desprestigio general de la vida rural frente a la urbana. Desde las escuelas los maestros han imbuido un sentimiento de inferioridad tan negativo que se ha forzado a la emigración aun a muchos que deseaban quedarse. El desprestigio de la lengua es un ejemplo de todo eso. No obstante hay miles de personas (incluso de 40 y 50 años) que hablaron carbayés aunque no lo utilizan, hoy, por vergüenza. Hay que decir a esta gente que su dialecto es algo valioso y entrañable.

-Alguna palabra, algún giro de Carballeda que le «preste» especialmente...

-Las expresiones más prestosas son las que se emplean para propiciar la salida de las setas o las plantas, como Cucurril cucurrileiru, ónde está el tou cumpañeiru , o las muchas que emplean loscolmeneiros para tranquilizar a las abejas, como Pos, pos, pos, pos, el trebu pa lus santus, el miel pa nós . El lector encontrará palabras comunes al sanabrés, cabreirés o cepedano. Cada una de ellas tiene un brillo peculiar, una emoción propia. El leonés posee una magia especial que emociona profundamente.

martes, 26 de enero de 2010

Oria de Rueda publica Llogas carbayesas




La editorial estorgana Llibros Filandón acaba de publicar un ñuevu volume de la colección La Ponte de Santa Catalina, dedicada a la poesía: las Llogas carbayesas de Juan Andrés Oria de Rueda. Esti ye'l primer llibru de poesía del outor y tamién ye la primera obra en llengua asturllionesa publicada por un zamoranu. Dende Furmientu queremos felicitar al nuesu sociu y colaborador d'El Llumbreiru, onde fonen publicaos algunos de los sous poemas.

"Las faceras onde ñacía’l centenu feciónense adiles, y los llouxaos y teyaos de las casas de piedra esmangallónense sin romediu. Con eillos foi morriendo una cultura y tamién la llengua que-le dieu voz a lo llargo de siegros. Cumo si nunca fora, cumo si naire nunca prenunciara las sues palabras, tal parecía que nun diba pasar siquiera a l’alcordanza, sinón al olvidu más ñegru.

Pero, en contra de todu prognósticu, hóubolu que nun quiso aceptar sin más esta perda. Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro escomenzóu hai unos años a publicar las sues Llogas carbayesas na revista El Llumbreiru, de l’Asociación Cultural Zamorana “Furmientu”. Pa tódolos que queremos que siga vivu l’asturllionés, las poesías de Juan Andrés fonen una sorpresa ilusionante, una raza de lluz abriéndose caminu entre ñubres escuras. Eillí estaban las nuesas cousas: los nuesos puebros y xentes, las prantas y los animales, los trabayos y los dies de los buelos, dichos con las palabras de siempre. Por primera vez, un fiyu de la tierra usaba la llengua propia pa componer y publicar versos que-le volvían la vida y la dignidá, a eilla y a los que la falonen y siguen a falala.

Porque la creación lliteraria, polo que tien de trabayu llingüísticu y estéticu con el idioma, y polo que tien de productu artísticu que s’oufrez a los miembros d’una comunidá, percíbese cumo síntoma de vitalidá etnollingüística. Y, outramiente, supón una llamada a las concencias –propias y folasteras– de qu’hai una llengua qu’existe y una voluntá que se resiste a deixala morrere" (De la presentación de Llogas carbayesas)

domingo, 10 de enero de 2010

«Chámome Iván ya vivo en Valseco»

Noticia de El Diario de León (10-01-10)

La revista «El Mixto» sigue apostando por la lengua del noroccidente leonés

Temas de la más candente actualidad, reportajes, naturaleza, patrimonio... y, como no podía ser menos, patsuezu . El nuevo número de la revista lacianiega El Mixto , que ya está en la calle, aborda con contundencia la fiscalización del Ayuntamiento de Villablino, con la gran deuda contraída por éste; el sugerente patrimonio de teitos y casas curvas del valle, y diversas novedades literarias. En la sección En patsuezu nos encontramos con la habitual colaboración de Severiano Álvarez ( Vuelvi outru iviernu; p'al viechu, l'infiernu ); el apartado Voy decivus que , de Antón y Ambrosio; y dos deliciosas colaboraciones de niños del Alto Sil.

Una de ellas dice: «Hola, chámome Iván. Vivo en Valseco, que ía un pueblín muitu guapín, ya tengo 13 años. Voi al culexiu a Palacios del Sil con Víctor. Nel mieu pueblín oigo muitas patsabras en patsuezu, ya you tamién dígolas muitu. Entodavía hay patsabras que siempri úsanse nel mieu pueblín, comu los nomes de los montes, praus, aperos de tsabranza ya cousas de ganadería, etc., comu la Braña la Pena, Bustietsu, il xugo... Escribo esti artículu en patsuezu pa que todos los tsectoures sepan que los nenos tamién decimos la nuesa tsingua güei en día. Anque síguese falando, muita xente nun entiéndela cuandu vela escrita, pur esu hai que seguir aficionándose pa nun ulvidala».

Y su compañero Víctor, de 12 años, lamenta que profesores que son de fuera del valle no les entiendan cuando ellos dicen «cuitu», «cuenxu» o «magüetu»: «Gustaríame muitu que siguiérase falando patsuezu ya nun se perdiera, purqui son las nuesas raíces, asina sabemos de aóndi venimos».




Foto: Asociación de amigos del Valle de Laciana, responsables de la revista.
(fuente: Diario de León)